23 de noviembre de 2011

Como vivir una vida llena de LUZ

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EFESIOS 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
La fuerza de la luz es tan potente que su sola presencia en un instante elimina toda oscuridad y tinieblas. No existe un término medio: Hay tinieblas o hay luz. En el mundo espiritual sucede lo mismo, no podemos vivir en medias tinieblas y media luz. Cristo pagó un precio muy alto en la cruz del calvario para que podamos hoy vivir libres y en el Reino de la luz.
Cuando vivíamos lejos del Señor, vivíamos en las tinieblas practicando las costumbres de las tinieblas y siguiendo el rumbo destructor de las tinieblas. Aún a veces, aunque decimos que somos cristianos, participamos directa o indirectamente en cosas de las tinieblas empobreciendo nuestra vida espiritual que debe ser radiante en Dios.
A veces pensamos que algunas cosas son "juegos" y que no tienen ninguna consecuencia negativa espiritual sobre nuestras vidas, como: leer el horóscopo; consultar a los espiritistas para hablar con un ser querido fallecido; poner detrás de la puerta alguna herradura o una pata de conejo, etc.
Todas estas cosas, que parecen buenas e inofensivas, que supuestamente sirven “para traer suerte”, no son más que cosas maléficas disfrazadas para destruir a la gente y hacerles entrar por el terrible sendero de la maldición. Si tú has tenido un encuentro con Cristo, es tiempo de que abras tus ojos para renunciar a toda forma de ocultismo diabólico que sólo puede guiarte a la destrucción total. Si tú tienes a Cristo, tu derecho es vivir bien y en libertad espiritual. ¿Para qué volver al fango del pecado y la maldición cuando con Cristo puedes andar feliz y protegido por El? ¿No te parece?

Meditación Diaria
por RITCHIE PUGLIESE

Término Bíblico-ESTADIO

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Medida griega de longitud, equivalente a unos 185 metros. Ver: Lucas 24:13; Juan 6:19; 11:18; Apocalipsis14:20. Denotaba también la pista donde se celebraban las carreras (1Colosences 9:24).

22 de noviembre de 2011

TESORO BÍBLICO

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Salmos 55:22: "Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo."
Una anécdota relata que un hombre tenía un perro al cual le fascinaba el agua. Un día el perro jugaba en el lago cuando el hombre decidió que era hora de marcharse. Él llamó al perro, mas éste no hizo caso. Le llamó varias veces y el perro no obedecía. Era un perro muy bien entrenado, pero aún así no venía a su amo. Finalmente el hombre lanzó un palo en el agua. El perro lo vio, nadó hacia éste, lo recogió y lo llevó a los pies de su amo. Puede ser que Dios le haya dado una carga porque Él no logra que usted le preste atención. Él desea que usted vaya y ponga esa carga a los pies del Maestro.
PUNTO DE ACCIÓN:¿Está usted hoy apesadumbrado? Deposite sus cargas a los pies del Maestro y permita que su paz inunde su corazón.
por Lisa J.-

¿Qué son los “déjà vu”?

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Autor: Lic. Dawlin A. Ureña(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica CRS - Creation Research Society)
Un “Deja Vu” ocurre, por ejemplo, cuando nosotros caminamos por un lugar, vemos una calle, o un arbusto, y de pronto decimos o pensamos “yo ya estuve aquí alguna vez en el pasado”. El término es un término francés, “déjà vu”.Los psicólogos y psicoanalistas ofrecen la explicación de que son hechos repetitivos de la conciencia o de la memoria consciente: hechos similares, que según ellos, “acontecieron en un tiempo atrás indeterminado y se vuelven a vivir de pronto.”La Biblia no nos habla específicamente sobre estos fenómenos, sin embargo, es ampliamente aceptado que fenómenos como estos le suceden a todos, cristianos y no cristianos. Es posible que algo similar a lo que creemos que nos ha sucedido en el pasado, en realidad nos haya sucedido, o que hayamos estado en algún lugar que resultara ser muy similar al que ahora vemos y que tenemos la impresión de que en el algún momento en el pasado hemos visto.

5 de noviembre de 2011

LA NECESIDAD DEL PERDÓN

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"Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores" Mateo 6:12
¡
Cuando siento que me han tratado injustamente, puedo idear cien razones para no perdonar! “Tiene que aprender una lección”. “Dejaré que sufra por un rato; le hará bien”. “No me corresponde a mí dar el primer paso”… Cuando finalmente me ablando hasta el punto de conceder el perdón, parece que hubiera dado un salto de la lógica dura, a la sensiblería.
Un factor que me motiva a perdonar es que, como cristiano, se me ordena hacerlo, ya que soy el hijo de un Padre que perdona. Jesús dijo:”Perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” Marcos 11:25.
Pero más allá de eso, puedo identificar tres razones:
Primero, el perdón detiene el ciclo de la culpa y el dolor, rompiendo la cadena de la falta de gracia. Sin perdonar, permanecemos atados a las personas que no hemos perdonado, como en un círculo vicioso.
Segundo, el perdón aminora el dominio de la culpabilidad en el que cometió la falta. Permite la posibilidad de transformación en la parte culpable, aun cuando todavía se requiere un castigo justo.
Tercero, el perdón crea una conexión extraordinaria, colocando al perdonador del mismo lado que la parte que hizo el mal. No somos tan diferentes del malhechor como nos gustaría pensar, por cuanto también nosotros debemos pedirle a nuestro Padre celestial, “… perdónanos nuestras deudas” Mateo 6:12.
Reflexión: Quien no puede perdonar a los demás quema el puente sobre el cual el mismo deberá pasar. –Herbert
Editores de Nuestro Pan Diario

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