La fuerza de la luz es tan potente que su sola presencia en un instante elimina toda oscuridad y tinieblas. No existe un término medio: Hay tinieblas o hay luz. En el mundo espiritual sucede lo mismo, no podemos vivir en medias tinieblas y media luz. Cristo pagó un precio muy alto en la cruz del calvario para que podamos hoy vivir libres y en el Reino de la luz.
Cuando vivíamos lejos del Señor, vivíamos en las tinieblas practicando las costumbres de las tinieblas y siguiendo el rumbo destructor de las tinieblas. Aún a veces, aunque decimos que somos cristianos, participamos directa o indirectamente en cosas de las tinieblas empobreciendo nuestra vida espiritual que debe ser radiante en Dios.
Cuando vivíamos lejos del Señor, vivíamos en las tinieblas practicando las costumbres de las tinieblas y siguiendo el rumbo destructor de las tinieblas. Aún a veces, aunque decimos que somos cristianos, participamos directa o indirectamente en cosas de las tinieblas empobreciendo nuestra vida espiritual que debe ser radiante en Dios.


















Todas estas cosas, que parecen buenas e inofensivas, que supuestamente sirven “para traer suerte”, no son más que cosas maléficas disfrazadas para destruir a la gente y hacerles entrar por el terrible sendero de la maldición. Si tú has tenido un encuentro con Cristo, es tiempo de que abras tus ojos para renunciar a toda forma de ocultismo diabólico que sólo puede guiarte a la destrucción total. Si tú tienes a Cristo, tu derecho es vivir bien y en libertad espiritual. ¿Para qué volver al fango del pecado y la maldición cuando con Cristo puedes andar feliz y protegido por El? ¿No te parece?
Meditación Diaria
por RITCHIE PUGLIESE