26 de junio de 2011

LAS DOS CAMPANAS



Por: Ds
Hicieron también campanillas de oro puro,  y pusieron campanillas entre las granadas en las orillas del manto… Éxodo 39:25.
El verso presente nos habla de unas campanillas de oro que se encontraban al borde del manto sagrado que vestía el sumo sacerdote cuando ministraba en el tabernáculo. Encontramos una riqueza espiritual al interpretar el significado de estos elementos además decir que entre cada campanilla había una granada. La campanilla nos habla del sonido que expresa nuestro testimonio y la granada del fruto del evangelio en nosotros.
Había escuchado una expresión: debemos conocer el sonido de las dos campanas para determinar un juicio que involucra más de una persona y esto me lleva a aquella experiencia que el Rey Salomón tubo con aquellas dos madres, ambas habían dado a luz el mismo día y en una noche estando ellas solas en el mismo techo mientras dormían una de estas mujeres se acostó sobre su bebe recién nacido causándole la muerte, mientras la otra dormía cambio el niño, tomando el que estaba vivo.
Una gran disputa por la verdad delante del Rey, ambas expresaban su razón pero solo una sola campana resonaba la verdad, en medio de esta controversia Salomón decide partir el niño en dos y que le fuesen entregada cada parte del niño a las mujeres. Lo inesperado es que una de las mujeres inmediatamente dijo: ¡Ah,  señor mío!  dad a ésta el niño vivo,  y no lo matéis.  Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti;  partidlo.
Sucedió la decisión Salomónico, evidentemente Salomón pudo distinguir cuál de las dos campanas tenía el sonido de la verdad, prefiriendo ella verlo vivo aunque en manos de otra mujer.
El sumo sacerdote ministraba en el lugar santísimo una vez al año, estas campanillas expresaban el sonido que la presencia de Dios estaba en medio de él y por ende provocaba el mover de las campanillas indicando con esto que  estaba vivo por que su testimonio era verdadero delante de Dios, si el sumo sacerdote entraba sin estar preparado delante de Dios dichas campanillas no expresarían la presencia de Dios por lo cual indicaba al pueblo en su silencio que había muerto y como nadie podía entrar al lugar santísimo, este era sacado por una cuerda que se amarraba a la cintura antes de entrar al tabernáculo.
Estas mujeres de la vida alegre eran vil pecadoras y aun así fueron a buscar justicia, sus testimonios por oficio no daban campanadas de buena estima pero una llevaba la verdad y Dios tuvo misericordia porque no es del que tenga, pueda o quiera sino más bien de quien Dios tiene misericordia.
Quizás te ha tocado el injusto juicio de los hombres, pero hoy te digo: deja que tu testimonio sin palabras continúe expresando tu justicia delante de Dios, continúan tintirirando como campana de Dios, Él te librara de las bocas de los leones y de las garras de los osos.
Si tú sabes que estas bien con Dios y que tus campanas expresan adoración a Él, aun los acusadores e injuriadores digan lo contrario, Dios tiene la última palabra como la tuvo Salomón en defensa de aquella mujer pero es tu deber no hacer nada dejando que Dios haga defensa, Él no puede ser burlado y camina con el testimonio sacerdotal que hay en ti.
Dios te bendiga!

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