…invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. Salmos 50:15
Esta porción es una de las muchas promesas que nuestro Dios nos ha dado dentro de su palabra. Invocar al Señor en el tiempo malo, en el tiempo difícil, es un mandato donde El estará a la disposición de respondernos conforme a su voluntad.
Esta porción es una de las muchas promesas que nuestro Dios nos ha dado dentro de su palabra. Invocar al Señor en el tiempo malo, en el tiempo difícil, es un mandato donde El estará a la disposición de respondernos conforme a su voluntad.
En una ocasión un señor ya de edad, estaba pasando por un tiempo difícil aunque nunca había tratado con él que le sucedía a pesar de la confianza que le tenía; sucedió que una mañana compartimos el camino hacia la ciudad en mi vehículo en dirección a nuestros trabajos.
Estaba contento de ver a mi amigo nuevamente, ya que había pasado por problemas familiares, económicos y físicos según me dijo al preguntarle como estaba. Bueno ahí estábamos y sentía mucho deseo de exhortarle lo que había en mi corazón para levantarlo. Así que le dije: Cristo te ama y aun desea cumplir un propósito en tu vida. Para mi sorpresa algo nunca antes visto en su persona fue que sin decir media palabra comenzó a llorar y mientras sus lágrimas salían me miro diciéndome: que como Cristo puede amar a alguien que nunca se había acordado de Él en toda una vida y que en cierto punto hasta pensó que ni existía.
Qué hermoso es nuestro Señor Jesús, pues un camino viejo y conocido hacia el trabajo se había convertido en un camino nuevo de salvación y restauración. Le hable del plan de reconciliación del Padre a través de Cristo y del amor que siente el Padre por el aun en su condición, sorprendido conoció al Padre de amor en una profundidad distinta. Cuando se desmonto del vehículo me dijo siendo en ese entonces un hombre totalmente diferente, hoy creo que Dios ha permitido que compartiéramos este tiempo, te prometo buscar de Dios.
Ahora compartiamos mas de la palabra y su condición física y espiritual estaba cambiando, había recuperado peso perdido, ya no se sentía solo y derrotado sino que veía una oportunidad a pesar de las malas decisiones tomadas en el pasado. Comenzó a visitar la iglesia y en una ocasión le pedí que fuese a un servicio de Jóvenes, el me miro y me dijo: yo a mi edad?, con jóvenes?, le dije que eso no importaba, que el Señor tenía palabra para su vida. Así que acepto la invitación y allá estaba, me alegre al verlo y aun así al momento del llamado el primero en responder fue el e hizo una confesión de fe en público esta vez.
Recuerdo nuestras conversaciones, siempre me pedía respuestas acerca de interrogantes personales de la palabra (no es hermoso el primer amor verdad?). Hoy su salud y otras áreas de su vida han sido restauradas y está en fe de que Dios seguirá obrando en su vida mientras reconozca a Dios como un Padre de amor.
Quizás te encuentres que todo este perdido pero al igual que mi amigo, el encontró mayor riqueza en la esperanza que permanece para siempre, ‘’El Señor’’, El es quien tiene la última palabra. Invoca su nombre con gratitud y recibe: la libertad, la sanidad, la restauración, la petición que tienes en tu corazón y conforme a lo que te conviene, El hará.
D.S.






















Pude ver como el acusador estaba en pie acusando con poder, puesto que las evidencias estaban allí, mas Sansón por más que intentaba defenderse no pudo lograr nada, el mismo estaba sorprendido por evidencias que nunca pensó que saldrían a la luz del pueblo. Hoy somos el pueblo escogido de Dios y como cristianos seguidores de una misma fe, debemos cuidar nuestro caminar y testimonio, nuestros frutos hablaran por nosotros.