12 de diciembre de 2009

El Gestor de Deudas.



Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Mateo 18:26-27.

Imagínese que usted tiene una deuda con un banco y que al darse cuenta de que por más que ha intentado, no tiene forma alguna de saldar la deuda, un día la persona encargada de gestar el cobro de su cuenta le pide que asista a una reunión con el Dueño del banco y usted asiste a la reunión.

Para su sorpresa el banquero le dice que queda libre de toda deuda pendiente y sin nada más que decir le entrega un certificado de saldo.

El pasaje de hoy nos da a conocer una riqueza espiritual en todo el contexto de la parábola de dos deudores. Un siervo suplica por misericordia ante la grande deuda que tiene con su Rey y al suplicar es redimido de su deuda, pero este siervo perdonado al ver más adelante uno de sus consiervos el cual le tenía una deuda pendiente, le exigió pago y al no recibirlo le encarcelo por la insignicante deuda en comparación a la que se le había perdonado.

El Señor nos muestra una vez más el reino de los cielos en una parábola, tipificando así con el siervo que no perdono una juiciosa advertencia contra la tendencia humana de olvidar el don de la gracia de Dios de perdonar.

Cuando no perdonamos a otro, limitamos lo que Dios tiene y quiere para nosotros. Es aquí que vemos como el siervo renuente cobrador, en su segundo llamado por el Rey fue enviado a la cárcel y todo esto a causa de una actitud intransigente o intolerante que lo había atado al cultivo del sentimiento reacio al perdón por mucho tiempo.

Cuando el Espíritu de no perdonar se apodera de todo nuestro ser entonces los COBRADORES DE IMPUESTOS Y DEUDAS que se manifiesten dentro de nosotros, exigen cada día un precio a nuestro cuerpo, mente, emociones y hasta nuestra relación con el Señor, porque estos cobradores espirituales no tan solo se conforman con el destruir a los demas sino también al gestor reacio al perdón, llegando a un punto que no podemos ni dormir pensando en la gestión justa o injusta que se nos debe.

Al igual que el banquero que al inicio de la reflexión perdono la deuda de aquel deudor, el más grande ejemplo de perdón y reconciliación lo muestra el Padre enviando a su único Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1 Juan 4:10).

Con esto no quiero decir que si existe alguien a quien no podemos ni si quiera ver por causa del rencor o injusticia cometida a que corramos a él y lo perdonemos, porque eso es lo correcto y agradable delante de Dios. Lamentablente no funciona así estimad@ herman@ porque de esta manera no es perdón genuino y en cualquier momento podemos volver a explotar.

El perdón es progresivo y primero debemos decidir curar la herida y esta; una vez cicatrizada entonces vamos llenos del amor que todo lo soporta a la persona y le perdonamos, luego después de esta acción esforzarnos por progresar esta actitud.

Pero si tu y yo nos identificáramos literalmente con el banquero: Cual sería nuestra reacción al escuchar que en el banco nos han perdonado nuestras deudas, entregando un certificado de saldo?, alegría, gozo, paz, libertad, un grito de Gloria a Dios!!!!, entonarían nuestros labios.

A veces tenemos personas amarradas que tanto nosotros como ellos están en la agonía de una culpa y un rencor y nos olvidamos como cristianos de al menos dar el primer paso para arreglar las cosas, transformando asi esta circunstancia temporal en una maldición perpetua.

El Siervo cobrador fue enviado a la cárcel después de haber sido perdonado, es mas había conocido la verdad del perdón mas sin embargo conociendo esta verdad sus intereses le condenaron a una cárcel eterna.

La falta de perdón, si nos descuidamos no tan solo puede dañar nuestro cuerpo físico sino también nuestra oportunidad de estar en la eternidad con nuestro Dios.

Te bendigo para que el Señor te de la gracia, la fortaleza y la valentía para gestar con sabiduría toda deuda pendiente que pueda haber en contra tuya, en el nombre de Jesús amen y amen.

D.S.

comentarios

0 Responses to "El Gestor de Deudas."

Escriba su Email:


 

Copyright 2007-2010 All Rights Reserved. Ministerios Perlas de Dios