
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. San Juan 1:1
Es interesante ver como la oración dentro de cualquier texto o contexto literario conlleva ciertos componentes que le dan la forma y propósito al mensaje a transmitir.
En una ocasión tuve la oportunidad de hablar con un hermano acerca de la diferencia que existe entre la oración de la tierra en comparación a la oración del cielo.
De manera directa podríamos generalizar los componentes de la oración terrenal en tres características fijas: sujeto, verbo y predicado. Al saber que el sujeto es de quien se habla en la oración, el verbo la palabra clave que muestra estado, pasión o movimiento y el predicado que es lo que se dice del sujeto.
Podemos obtener esta riqueza espiritual:
La oración del cielo, es aquella en la que nosotros siendo el Sujeto nos accionamos por el poder del Verbo quien es Cristo dentro de nosotros para así entonces dar el mejor predicado con nuestras vidas en nuestro caminar diario.
Cristo en su pasión y acción por amor a la humanidad decidió tomar forma humana y padecer lo suficiente como para dar hasta su propia vida aun por aquellos que lo rechazaron, es aquí donde su mensaje hasta el día de hoy se predica en todo el mundo.
Hoy día se vive un evangelio light, (ligero). Donde muchos tomamos porciones de la biblia de manera selectiva o donde más nos conviene. Pero aquellos pasajes que requieren de sacrificios y esfuerzos los obviamos. Y sin darnos cuenta estamos celebrando chistes disgustosos y morbosos a otros, visitamos lugares no muy edificantes, y hasta nuestro vocabulario de vez en cuando se distorsiona, etc…
Muchos quizás nos escudemos con excusas baratas en las cosas que hablamos pero el Señor sabe cuál es la verdadera intensión del corazón ya que estamos consientes al hacerlo. (Mateo 12:36).
Al ser este un evangelio light, El Verbo divino de Dios en nuestras vidas, no hace coherencia con nuestro caminar, y así nos vamos alejando de este Verbo un cada vez más light lo hacemos.
Sabias que tanto el sujeto como el predicado requieren del verbo para enlazar una armonía textual e incorruptible.
Ahora hagamos esto: veamos nuestras vidas (el sujeto), haciendo aun cosas buenas (el predicado), sin Cristo (El Verbo de Dios). Considero que no sería lo mismo porque hasta un no creyente podría hacer esto igual o mejor que nosotros.
Pero cuando el verbo de Dios habita en nuestros corazones entonces el pone en nosotros el querer como el hacer (filipenses 2:13). Accionando en nosotros una pasión genuina y valiente todo terreno marcando la diferencia y contagiando a otros con nuestro caminar.
Es interesante ver como la oración dentro de cualquier texto o contexto literario conlleva ciertos componentes que le dan la forma y propósito al mensaje a transmitir.
En una ocasión tuve la oportunidad de hablar con un hermano acerca de la diferencia que existe entre la oración de la tierra en comparación a la oración del cielo.
De manera directa podríamos generalizar los componentes de la oración terrenal en tres características fijas: sujeto, verbo y predicado. Al saber que el sujeto es de quien se habla en la oración, el verbo la palabra clave que muestra estado, pasión o movimiento y el predicado que es lo que se dice del sujeto.
Podemos obtener esta riqueza espiritual:
La oración del cielo, es aquella en la que nosotros siendo el Sujeto nos accionamos por el poder del Verbo quien es Cristo dentro de nosotros para así entonces dar el mejor predicado con nuestras vidas en nuestro caminar diario.
Cristo en su pasión y acción por amor a la humanidad decidió tomar forma humana y padecer lo suficiente como para dar hasta su propia vida aun por aquellos que lo rechazaron, es aquí donde su mensaje hasta el día de hoy se predica en todo el mundo.
Hoy día se vive un evangelio light, (ligero). Donde muchos tomamos porciones de la biblia de manera selectiva o donde más nos conviene. Pero aquellos pasajes que requieren de sacrificios y esfuerzos los obviamos. Y sin darnos cuenta estamos celebrando chistes disgustosos y morbosos a otros, visitamos lugares no muy edificantes, y hasta nuestro vocabulario de vez en cuando se distorsiona, etc…
Muchos quizás nos escudemos con excusas baratas en las cosas que hablamos pero el Señor sabe cuál es la verdadera intensión del corazón ya que estamos consientes al hacerlo. (Mateo 12:36).
Al ser este un evangelio light, El Verbo divino de Dios en nuestras vidas, no hace coherencia con nuestro caminar, y así nos vamos alejando de este Verbo un cada vez más light lo hacemos.
Sabias que tanto el sujeto como el predicado requieren del verbo para enlazar una armonía textual e incorruptible.
Ahora hagamos esto: veamos nuestras vidas (el sujeto), haciendo aun cosas buenas (el predicado), sin Cristo (El Verbo de Dios). Considero que no sería lo mismo porque hasta un no creyente podría hacer esto igual o mejor que nosotros.
Pero cuando el verbo de Dios habita en nuestros corazones entonces el pone en nosotros el querer como el hacer (filipenses 2:13). Accionando en nosotros una pasión genuina y valiente todo terreno marcando la diferencia y contagiando a otros con nuestro caminar.
Que nuestro anhelo sea el manterner el Verbo de Dios en nuestros corazones cada dia y poderlo reflejar.
Oración: Padre Celestial reconozco que enviaste a tu Hijo Jesús a la tierra por amor a mi vida haciendo así con su victoria que reine en mi corazón, te pido la Gracia para habitar en tu presencia y el alcanzar el propósito para el cual he sido llamado, caminando en un testimonio firme agradable a ti, que el verdadero sentido de tu presencia en mi vida nunca sea distorsionado. En el nombre de Jesús, Amen.
D.S.








2 comentarios:
Dios te siga iluminando hermano David...Shalom!
Hola Zephaniah,
Damos toda la Gloria a Papi Dios.
Bendiciones Hermana.
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