
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros… 2Corintios 4:7
El pasaje nos lleva hoy a conocer la segunda clave para que la excelencia del poder de Dios sea evidente en nosotros. Según 1Cronicas 17:7, nunca debemos olvidar de donde El Señor nos llamo y nos saco.
Escuche en una ocasión la historia de una señora que de alguna manera había alcanzado riquezas, había sido exitosa en todo lo que se propuso, tenía una casa grandísima, con todas las comodidades que solo pocos pudiesen tener. Lo que más llama la atención de esta señora es que en la casa había una pequeña habitación, en la cual ella entraba cada cierto tiempo seguido permaneciendo por largas horas.
El personal del servicio de la casa notaba ese habito de la señora, lo cual les ponía interrogantes a todos, hasta que un día dejando la señora, la puerta abierta por error las personas del servicio con tanta curiosidad decidieron entrar y al pasar; su sorpresa fue que ese lugar en comparación a toda la casa era el peor y más pobre, donde en vez de tazas de losetas habían tazas de plásticos, mesitas de madera en condición deteriorada, mantelitos de cuadritos tradicionales en algodón, en otras palabras era totalmente un lugar contrario a la riqueza que tenia fuera.
De repente la señora llego y encontrando a estas personas dentro, estos le pidieron disculpas, además preguntando: Señora porque si la casa es tan acogedora por que usted viene a este lugar?, la hemos visto entrar aquí periódicamente por largas horas y sentíamos curiosidad de saber…
La Señora humildemente responde: ven toda esta riqueza?, yo no la tenía y lo único que tenia era esto que ustedes ven en esta habitación, entro aquí agradecida y para dar las gracias a mi Señor por darme todo lo que con mucho esfuerzo tengo, ellos maravillados por la noticia preguntaron: pero eso lo puede hacer en otro lugar mas cómodo de la casa?, ella respondió no tan solo vengo a agradecer lo que el Señor me ha dado, sino también a nunca olvidar de donde me saco.
David nunca olvidó que siendo pastorcito de ovejas y el menos condicionado entre sus hermanos fue quien halló Gracia delante del Señor, y por esa razón siempre aun con sus imperfecciones supo reconocer que las riquezas o logros son nada comparados con la relación personal con el Señor.
Como cristianos debemos procurar siempre evitar que las bendiciones y logros que alcancemos hoy borren la humildad del dulce recuerdo de donde nos saco el señor para luego ponernos en excelencia por su Gracia y poder.
La segunda clave para desatar la excelencia del poder de Dios es: nunca olvidar de donde nos saco el Señor.
La segunda clave para desatar la excelencia del poder de Dios es: nunca olvidar de donde nos saco el Señor.
Existe alguna bendición en tu vida en este momento que el Señor pueda decir: tendré que quitar de golpe el deleite de tu alma por amor a ti mismo?... para que no te pierdas.
Oración: Señor te doy gracias porque continuas siendo el mismo desde que te conocí, te pido que la gratitud de lo que has hecho en mi vida por muy poco o mucho que lo pueda ver, sea permanente en mi y así recordar a donde estaría o quien seria yo si no te hubiese conocido, en el nombre de Jesús, amen.
Reflexion inspirada de predica del Apostol: Fernando Ortiz.
D.S.


















comentarios
2 Responses to "La Excelencia del poder de Dios. Parte III"Amen, asi mismo es, nos saco del lodo senagoso, para no volver nunca jamas, si recordamos y agradecemos que nos llamo, y nos escogio. Dios te Bendiga David
Amen Lisa. El Senor pago un precio para sacarnos de ese lugar de pecado, solo por amor. Dios te bendiga manita.
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