30 de septiembre de 2009

TEMOR



No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Hechos 18:9-10

Para los años 50 D.C., Corinto era un centro político y comercial de Grecia, el cual superaba en gran importancia a Atenas. Era famosa por la iniquidad e inmoralidad, es mas existía un templo a Afrodita, diosa del amor y de la guerra. La inmoralidad sexual era pagada y practicada tanto en hombres como en mujeres.

El Apóstol Pablo acepto el desafío de predicar a un pueblo tan necesitado del evangelio de Jesucristo y es aquí donde Pablo escribe 1 y 2 de corintios abarcando los problemas de inmoralidad y el verdadero significado del amor.

Este desafío fue tan grande, que aun los mismos judíos que se encontraban en ese lugar no aceptaban el evangelio, era totalmente un caos.

Es lamentable decirlo, pero hoy día no hay mucha diferencia a estos sucesos, quienes se levantan muchas veces en tu contra son aquellos más cercanos a ti, quienes no aceptan la verdad son aquellos que hasta crecieron dentro de los principios de esa verdad y a veces esto se debe a intereses políticos, económicos y hasta religiosos-sociales.
Aunque esto es decepcionante, puesto que el mismo apóstol se mostro en un momento desencantado (verso 6), eran Judíos los enemigos numero uno de Pablo.
Hoy quizás sean muchos los que por el SOLO HECHO DE QUE SEAS TU el instrumento que Dios ha escogido para expandir el evangelio de Cristo, te contradigan, nunca encuentren palabras correctas en ti, que estas fuera de lo correcto, que transmiten a otros estas ideas y para mal se propagan como una plaga convirtiéndose en una epidemia nacional en contra tuya.

El pasaje de hoy nos dice: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, nadie te hará mal, que en ese lugar existen muchos que creen en el nombre del Señor.
Este pasaje nos evidencia que el mismo Señor conoce los corazones y el grado de sensibilidad espiritual que pueda tener el que cree como el que no cree, para así ceder al llamado del Señor.

Si el Señor te ha dado una misión y sabes con certeza que eso que haces viene de Dios, El Señor nos da la promesa de El ser, la providencia en todo lugar.
El apóstol, no renunció a su misión inmediatamente en Corinto, mas continúo su ministerio por el tiempo que el Señor le permitió ya que fue encontrando pueblo que necesitaba del Señor.

Te bendigo, para que el Señor te de la Gracia y la Sabiduría para tomar sabias decisiones en El y que recibas la fortaleza en cada etapa de tu misión como pregonero de la palabra de Dios, recibe esta bendición en mansedumbre. En el nombre de Jesús. Amén.

D.S.

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